Obispo y Doctor de la Iglesia (1033-1109)
Ángel Antonio Requena
21 DE ABRIL— Nació en la ciudad de Capadocia (Turquía) en 1033. Su padre, Gondulfo había puesto sus esperanzas en él. Su madre, excelente cristiana influyó en la formación de su hijo. Los monjes benedictinos contribuyeron a la formación de su espíritu, llegando a decir él posteriormente: "Todo lo que soy se lo debo a mi madre y a los monjes benedictinos". Su madre, al mirar hacia las alturas de los Alpes, le daba la sensación de llegar a los cielos, y le decía: “Mira, hijo mío: Ahí comienza el reino de Dios. A este reino estamos nosotros llamados y a él llegaremos si somos buenos".
Al morir su madre, su padre suplió en parte esta educación, llevándola con demasiada dureza. Anselmo fue un gran profesor, elocuente predicador, gran reformador de la vida monástica y un gran teólogo. Se ganaba el amor y la estima de la gente, era un genio metafísico que, con su gran corazón e inteligencia, se acercó a los más profundos misterios cristianos: “Haz, te lo ruego, Señor –escribía–, que yo sienta con el corazón lo que toco con la inteligencia”. Sus obras más conocidas son: “Monologion” (meditar sobre razones de la fe), y “Proslogion” (la fe que busca la inteligencia).
Fue elevado (1092) a la dignidad de Arzobispo primado de Inglaterra, con sede en Canterbury, y allí el humilde monje de Bec tuvo que luchar contra la hostilidad de Guillermo el Rojo y Enrique I. En Roma pidió que se reconocieran sus derechos y que se mitigaran las sanciones decretadas contra sus adversarios. Murió en Canterbury el 21 de Abril de 1109. En 1720 el Papa Clemente XI le declaró doctor de la Iglesia.




