Mártir, Siglo (III)
Ángel Antonio Requena
20 DE ENERO – Nació en Narbona (Francia), hijo de una familia militar y muy noble; educado en Milán, llegó a ser capitán de la primera cohorte de la guardia pretoriana y como un buen cristiano visitaba y alentaba a los cristianos encarcelados por creer en nuestro Señor.
Denunciado por el emperador, Maximino le dijo que debía de escoger entre ser soldado o seguir a Jesucristo. Sebastián no dudó, y escogió a Cristo, nuestro Señor. Esto provocó y enfureció a Maximino, condenándolo a morir. Tras atarle, lanzaron una gran lluvia de saetas, dejándole allí por muerto.
Sus amigos estaban al acecho, se acercaron y al ver que aún estaba vivo, lo recogieron, y lo llevaron a casa de Irene, noble cristiana romana que lo mantuvo escondido en su casa curándole las heridas.
Los amigos le aconsejaron que se ausentara de Roma, pero no quiso Sebastián, se había encariñado con la idea del martirio. Al presentarse inesperadamente ante el emperador, éste quedó desconcertado, al darle por muerto y volvió a mandar que le azotasen hasta morir.
Los soldados cumplieron el encargo esta vez sin errores. Su cuerpo lo recogieron los cristianos y lo enterraron en la Vía Apia, célebre catacumba con el nombre de San Sebastián.




