Constituyendo los reyes de Judá la serie de los descendientes de quien debía nacer el Salvador,
juzgamos muy conveniente poner aquí algunos datos del orden con que se sucedieron y de sus principales hechos. No fueron todos impíos, como los de Israel; pues algunos dieron señales de adhesión al culto del verdadero Dios.
DEBIDO a la soberbia e imprudencia de Roboam, tuvo lugar la división delpueblo hebreo en los dos einos de Judá e Israel. A Roboam le sucedió su hijo Abías, que ocupó el trono tres años siguiendo los malos ejemplos de su padre. A Abías le sucedió su hijo Asá, que fue piadoso y destruyó los ídolos y anuló los vergonzosos ritos introducidos por su madre. Debido a sus ruegos, el Señor desbarató y puso en fuga el ejército de etíopes que con un millón de infantes y trescientos carros habían ido a presentar batalla al rey de Judá. También se batió con los israelitas, a quienes venció, recogiendo mucho botín.
Piedad de Josafat
Muerto Asá, el cetro pasó a su hijo Josafat que fue muy amado de Dios por su piedad. Prohibió la idolatría en su reino y envió a todas las ciudades hombres doctos y piadosos, para que instruyesen al pueblo y le inculcasen la observancia de la ley divina. Cometió, sin embargo, un error, al estrechar alianza con el impío Acab y ayudarle en la guerra que tenía empeñada contra el rey de Siria. Esta alianza le causó graves daños y le puso en peligro de perder la vida. En la batalla en que pereció Acab, Josafat se vio rodeado de sus enemigos, y ya estaba para caer en sus manos, cuando al verse en tan gran peligro dio un grito e invocó al Señor, el cual acudió al instante en su auxilio. Vuelto después a Jerusalén, le reprendió Dios, por medio del profeta Jehú, con estas palabras:
– Tú has prestado socorro a un impío y contraído alianza con gente que odia al Señor. Por eso merecías ser castigado; pero has sido perdonado, porque se han hallado en ti buenas obras y has invocado al Dios de tus padres.
El trato frecuente con malos compañeros expone a grandes peligros.
Funesto fin de Joram y Ococías
Todo lo contrario de Josafat fue su hijo Joram, quien habiendo tomado por esposa a Atalia, hija de Acab, la imitó en sus impiedades. Por esto Dios le envió una grave enfermedad, que muy pronto le quitó la vida. Después de él, empuñó las riendas del gobierno su hijo Ococías, pero también por corto tiempo; porque, a ejemplo de su impía madre Atalía, se entregó a los vicios y pereció miserablemente. A su muerte, la desnaturalizada Atalía, para apoderarse del trono, dio orden de que todos los hijos de Ococías fuesen bárbaramente asesinados.
El joven Joás
Tan sólo Joás, niño aún, fue librado del común exterminio y entregado al sumo sacerdote Joyada, para que le educase secretamente en el templo. Hombre piadoso y fiel a los deberes de la justicia, cuando conoció Joyada que Joás había llegado a los siete años de edad, reunió en el templo a los principales del pueblo, e indicándoles el legítimo rey, lo hizo aclamar solemnemente. Atalía supo el hecho, corrió al templo para disolver la conjura; pero fue arrastrada por la multitud fuera del lugar santo y muerta. ¡Justo castigo de sus maldades!
Depravación y ruina de Joás
Mientras siguió a Joás los consejos de Joyada se conservó fiel a Dios, destruyó el altar de Baal, adornó el templo del Señor y lo enriqueció con muchos vasos sagrados. Pero cuando murió Joyada abandonó la verdadera Religión, engañado por la adulación de sus cortesanos. Y, olvidando los beneficios que había recibido de Joyada, hasta llegó a hacer apedrear bárbaramente a su hijo Zacarías, porque le aconsejaba con rectitud. Indignado Dios por esta causa, envió contra él al rey de Siria, el cual le acometió con poca gente, se apoderó de Jerusalén, saqueó el palacio y el templo, dio muerte a los cortesanos aduladores y el mismo Joás fue asesinado por sus siervos y privado de sepultura real.
* Atalía en el Templo”Antoine Coypel (1661-1772), Museo del Louvre, París





