El pasado 7 de Diciembre, Benedicto XVI encendió el árbol de Navidad más grande del mundo, “signo universal de paz y fraternidad entre los pueblos”, que se encuentra en la localidad italiana de Gubbio.
El árbol se enciende todos los años el 7 de Diciembre durante una fiesta tradicional, en la que participan representantes del mundo de la cultura, las instituciones, las ciencias y el espectáculo.
Desde 1981, un grupo de voluntarios coloca el árbol en la ladera del monte Ingino a cuyos pies está situada Gubbio.
El abeto se extiende, sobre una base de 450 metros, a lo largo de 750 metros por las faldas del monte partiendo de las murallas de la ciudad medieval hasta llegar a la basílica de su patrón, San Ubaldo, en la cima de la montaña.
Cubre una superficie que roza los 130.000 metros cuadrados; 300 luces verdes forman su silueta y se ilumina con 400 luces multicolores; está rematado por una cometa de 250 puntos luminosos con una superficie de 1.000 metros cuadrados.
El árbol se enciende todos los años el 7 de diciembre durante una fiesta tradicional en la que participan representantes del mundo de la cultura, las instituciones, las ciencias y el espectáculo.
Este año Benedicto XVI lo encendió desde su apartamento pontificio, gracias a un sistema de alta tecnología telemática: le bastó tocar la pantalla de un “tablet” Sony con sistema operativo Android, que a través de Internet comunica con un servidor web conectado al sistema que suministra la corriente eléctrica al abeto.
El Santo Padre se hizo presente en Gubbio gracias a una conexión en vídeo del Centro Televisivo Vaticano (CTV).

