En la WEB del Opus Dei (www.opusdei.es), con fecha 3 de Noviembre de 2011, se publica una entrevista a Janvier Mahougnon Gbenou, natural de Benin (África), que va a ser ordenado diácono con 31 años.
Dada la actualidad de los problemas existente en la mayoría de los países africanos, nos ha parecido interesante reproducir algunas de sus respuestas a su entrevistador:
¿Cómo ves el próximo viaje de Benedicto XVI a tu país?
¡Va a dar muchos frutos, como todos sus viajes anteriores! Tanto en África como en Europa o en América el Papa ha sido siempre bien recibido a pesar de que algunos se empeñen en hacer críticas.
Benín es conocido como la cuna del Vudú. ¿Tiene la fe cristiana muchas dificultades para enraizarse en la cultura africana a causa de las religiones ancestrales?
Pienso que no. Hay muchos católicos en África que viven su fe al 100%, y a veces de manera heroica. En mi familia, por ejemplo, nos hicimos católicos gracias a mi abuelo. Él era polígamo, se convirtió, despidió a las otras mujeres y se quedó con mi abuela. También se convirtió su hermano menor y cuando este falleció, mi abuelo se opuso a los parientes que querían hacerle funerales tradicionales. Los funerales tenían que ser católicos y así fue. Pero, poco después, mi abuelo fue envenenado y murió. Mi padre no pudo conocerle porque falleció antes de que él naciera. Pero cuando nació le bautizaron y actualmente todo nuestro pueblo es católico.
El continente africano está golpeado por muchas calamidades. Por ejemplo, la guerra en Costa de Marfil, la hambruna en Somalia, etc. ¿Piensas que África tiene todavía razones para la esperanza?
Me acuerdo de la película “Tears of sun”, de Bruce Willis, sobre las violencias tribales en África. Este actor decía: «Dios se ha ido de África». Y, a veces, frente a las desgracias y a las calamidades, no solo en África sino en cualquier parte del mundo, se oye decir: «Dios tiene la culpa. Si es tan bueno, ¿por qué deja que pasen estas cosas?»
¿En verdad se ha ido Dios de África? A mí me parece que, en realidad, el verdadero responsable de las peores calamidades humanas es el hombre mismo y la maldad de su corazón, el pecado. Por eso, cualquier solución de desarrollo del hombre debería empezar por curar el corazón humano. Benedicto XVI dijo que “la caridad en la verdad es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad”. Y eso en África se entiende como en ningún otro sitio.
La solución de los problemas de África no pueden ser medidas contra la dignidad humana, por ejemplo la promoción del aborto, como propone el Protocolo de Maputo. La solución pasa por la educación, por el regreso de los “cerebros”, por el trabajo, la reconciliación... Es lo que nuestros hermanos africanos enfermos de sida, de paludismo, de tuberculosis o que sufren la pobreza o la guerra esperan de nosotros.
¿Cuál ha sido tu experiencia en el Opus Dei?
Vengo de una familia pobre. Mi padre es mecánico y mi madre ama de casa, y somos nueve hermanos. Para mí, la vocación a la Obra, mi próximo ministerio diaconal y, más adelante, el sacerdocio, significa ser capaz de decir: «Yo quiero amar a Dios y hacer de mi vida un servicio a los demás.»

