
El régimen comunista de Corea del Norte ha aniquilado el cristianismo en su país, en donde apenas se conoce la situación de los pocos miles de cristianos que quedan. El resto o ha muerto o huyó a China, donde también quieren acabar con los misioneros que atienden a los refugiados coreanos, según informó Marco Tosatti en Vatican Insider.
Agentes secretos norcoreanos estarían entrando en China, para eliminar físicamente y de manera oculta a los misioneros cristianos surcoreanos que trabajan con los refugiados del norte.
Dos extraños sucesos han puesto en alerta a las autoridades de Seúl. Todo empezó el 21 de Agosto pasado, cuando un misionero surcoreano, de 46 años identificado sólo con el apellido, Kim, se cayó al suelo, mientras esperaba un taxi en la ciudad de Dangdong, cercana a la frontera; se ocupaba de los refugiados, que habían logrado escapar de la terrible tiranía de los Kim Jong. La segunda víctima, que también trabajaba con refugiados en Yanji, cayó improvisadamente en la calle, y fue llevado rápidamente al hospital; denunció que agentes del norte habían intentado asesinarle, clavándole una aguja envenenada.
Los católicos norcoreanos, que, a mediados del siglo XX, eran el 30 por ciento de la población de la capital Pyongyang, prácticamente han desaparecido, sobre todo los obispos, de cuyo paradero se niega a informar el gobierno comunista.

