En Estados Unidos, la Congregación religiosa de las Hermanas Dominicas de María, Madre de la Eucaristía, fundada en 1997 por cuatro religiosas dominicas, está teniendo un extraordinario crecimiento de vocaciones: 110 religiosas en menos de 14 años, con una media de edad de 28 años. Recibió la aprobación del Arzobispo de Nueva York, Mons. John O’Connor.
Este éxito vocacional recuerda lo que decía Benedicto XVI en Luz del mundo: “Hay quien da por agotado el cristianismo... y no sabe lo que dice. La descristianización, evidente, coincide con iniciativas recristianizadoras, de pujanza impensable hace muy pocos años.”
Su espiritualidad se basa en la de la Orden de Predicadores (dominicos), a través de la profesión de los votos de castidad, pobreza y obediencia, junto con un notable énfasis en la vida contemplativa de adoración eucarística y la devoción mariana; la comunidad existe para la salvación de las almas y la construcción de la Iglesia en todo el mundo, dicen en su página web (www.sistersofmary.org). Su vocación es, principalmente, la enseñanza: “Ofrecemos una educación católica, porque estamos en la misión de salvar almas”.
A todo ello unen una lucha particular: el «Evangelio de la vida», esto es, el combate contra la lacra del aborto.
Como no caben en la casa madre en Ann Arbor (Michigan) y están planeando la construcción de dos nuevas casas de formación en California y en Texas. Cada una de ellas para 100 religiosas.
Para dar a conocer su tarea apostólica, no escatiman medios: apariciones televisivas (es frecuente su presencia en la EWTN de la Madre Angélica), conferencias en “campus” universitarios, asistencia a campamentos de verano, etc. “La nueva evangelización, dicen, consiste en tener la humildad del pequeño grano de simiente, y dejar que sea Dios que decida cuándo y dónde crecerá”.

