El pasado 17 de enero Benedicto XVI autorizó la firma del decreto que reconoce el milagro atribuido a la intercesión del Cardenal Arzobispo de Toledo y Primado de España, Ilmo D. Ciriaco María Sancha y Hervás. Podemos considerarlo como un mensaje de santidad y de equilibrio para la Iglesia y el mundo actual. Para el Colegio Cardenalicio, que un miembro suyo alcance el honor de los altares y se postule como “modelo de sencillez y de amor a la Iglesia”. Para la archidiócesis de Toledo será que representará una satisfacción muy honda la beatificación de quien fue su Primado, circunstancia que no se verificaba desde tiempos visigodos. Para la archidiócesis de Madrid será un gozo el tener a su primer pastor en los altares, y los seglares de toda España verán en Él a un padre, que fue el fundador del movimiento católico; aprovechando la oportunidad de actualizar el don de la comunión eclesial, por la que tanto trabajó.
Los Obispos y los sacerdotes contemplarán un modelo de santidad sacerdotal, que aunó en sí una profunda vida interior, una gran preparación intelectual y un apasionado amor a la Iglesia y al Santo Padre que don Ciriaco María supo imprimir en sus fundaciones.

