El estudio sostiene de hecho que la píldora denominada anovulatoria, la más utilizada, que tiene como base dosis de hormonas estrógenas y progestágenos, funciona en muchos casos con un verdadero efecto anti-implantatorio. Y el embrión, incluso en sus primeros días, es algo distinto de un óvulo o célula germinal femenina. Sin esa expulsión el embrión llegaría a ser un niño o niña.
Para el Dr. Castellví, es grave que se esté distribuyendo un producto no indispensable para la salud y que podría ser cancerígeno. Esta no es una opinión de los médicos católicos sino de la Agencia de la OMS que lucha contra la difusión del cáncer. En el estudio sólo se han citado sus preocupaciones al respecto.
El Papa Pablo VI fue profético también desde el punto de vista científico. Con esa encíclica puso en guardia a la sociedad sobre los peligros de la píldora contraceptiva con respecto al cáncer, la infertilidad, la violación de los derechos humanos, etc. Si se trata de regular la fertilidad, son mucho mejores los métodos naturales, que son eficaces y respetan la naturaleza de la persona.
El Dr. Castellví sostiene que los métodos contraceptivos violan al menos cinco importantes derechos de la persona:
1. El derecho a la vida, porque en muchos casos se trata de píldoras abortivas, y cada vez se elimina a un pequeño embrión.
2. El derecho a la salud,porque la píldora contraceptiva no sirve para curar y tiene efectos secundarios importantes sobre la salud de quien la utiliza.
3. El derecho a la información, porque nadie informa sobre los efectos reales de la píldora. En particular, no se advierte de los riesgos para la salud y la contaminación ambiental.
4. El derecho a la educación, porque pocos explican cómo se practican los métodos naturales.
5. El derecho a la igualdad entre los sexos, porque el peso y los problemas de las prácticas contraceptivas recaen casi siempre sobre la mujer.■

