El pasado 2 de Diciembre, el Gran Duque Enrique I de Luxemburgo se negó, por “razones de conciencia” a aprobar el texto aprobado por el Parlamento luxemburgués, en Febrero 2008, que convertía a Luxemburgo en el tercer país europeo en legalizar el crimen de la eutanasia, después Bélgica y Holanda.
En vista de ello y para conseguir imponer este horrible crimen contra la tercera edad, los demócratas (sic) políticos luxemburgueses han decidido reducir las prerrogativas, que la Constitución otorgaba al Gran Duque.
Enrique I de Luxemburgo invocó “razones de conciencia” para justificar su negativa a sancionar el texto aprobado por el Parlamento luxemburgués.
Con su actitud y coherencia, como persona y católico, el Gran Duque, sigue el ejemplo de su antepasada, la Gran Duquesa Adelaida, que, en 1919, se opuso a la limitación de las prerrogativas de las órdenes religiosas en la enseñanza. ■
(Resumen noticia publicada en ABC 5.10.2008)

