Nuestro ilustre colaborador, Don José María Macarulla Greoles, ha enviado a la prensa la siguiente carta: “En la prensa diaria leo que la noticia sobre la gratuidad de la "píldora del día después" (RU-486) suele ser acogida con general entusiasmo, sobre todo por las jóvenes. Yo, como bioquímico, no sólo discrepo, sino que "objeto en conciencia" a que se utilice una parte de mis impuestos en sufragar ese "abortivo precoz". En su lugar pido a la Administración que emplee el dinero mío en paliar el hambre de los niños huérfanos de África, China o Birmania. Y a las jóvenes interesadas les diré que - aparte de los peligros que entraña para ellas esa brutal sobredosis de pseudohormonas - si no ha habido fecundación, esa píldora es superflua y, si la ha habido, están dando muerte a su hijo, un ser humano muy jovencito, recién engendrado”.■