La curación, en Julio 2002, de Mirna Jazmine de 33 años, fue la clave para que la Santa Sede aprobara la canonización de la Beata Madre Bernarda del Sagrado Corazón de María (en el mundo Verena Bütler), enterrada en la ciudad de Cartagena de Indias (Colombia) y fundadora de las Franciscanas Misioneras de María Auxiliadora; será canonizada el 12 de Octubre, festividad de la Virgen del Pilar.
Verena Büttler nació en Auw (Suiza) el 28 de mayo de 1848 en un hogar de campesinos. En 1867 ingresó en el monasterio franciscano de María Auxiliadora. Dos años más tarde hizo su profesión religiosa y tomó el nombre de María Bernarda.
En 1888, junto con seis compañeras, partió para Ecuador, donde fundó la Congregación, cuyo carisma es la extensión del Reino de Dios a través de las obras de misericordia.
En 1895, en la persecución contra los religiosos del presidente ecuatoriano Eloy Alfaro, la Madre María Bernarda y sus hermanas abandonaron el país y fueron acogidas en Cartagena de Indias (Colombia) por obispo Mons. Eugenio Biffi. La Madre Bernarda permaneció 29 años en Cartagena de Indias, hasta que murió en 1924 a los 76 años de edad.
"Es admirable su generosidad. De forma radical se desprende de todo y arriesga su vida por Cristo, pues su deseo más grande es anunciar al Señor hasta los extremos de la tierra (...) Incluso en la persecución, mostró que el camino que supera todos los caminos es el amor" (Juan Pablo II, beatificación en Octubre de 1995).
Milagro para su canonizaciónMirna tenía ambos pulmones llenos de líquido. Los especialistas aseguraban que tenía el máximo daño pulmonar y en cualquier momento esperaban su muerte. Su madre pidió una reliquia de la Madre Bernarda y la puso en el cabello de su hija, comenzando ese día una novena para pedir su curación. Al día siguiente le dijeron que había amanecido mejor y le hicieron una radiografía que evidenció una notable mejoría. Los médicos, al comparar la radiografía con la del día anterior, dijeron que la mejoría era científicamente inexplicable. Un mes después le hicieron un tac pulmonar que evidenció que no había ninguna secuela de la enfermedad. ■

