
En Rusia preocupa el declive demográfico, que está provocando que la población disminuya a un ritmo de más de medio millón de personas cada año. Así que promover la familia es un empeño que aúna los esfuerzos del gobierno y de las principales instituciones religiosas. Estos esfuerzos están dando sus frutos: desde el año 2000 el país ha logrado elevar su índice de natalidad de 9 a 11 nacimientos por mil habitantes.
El Gobierno ruso lanzó en 2006 un plan de ayudas a las familias para intentar atajar la crisis demográfica. Esta iniciativa fue respaldada tanto por los ortodoxos como por los católicos. ■

