Nuestro Papa Benedicto XVI, tras el rezo del Santo Rosario, se dirigió a los universitarios de Europa y América para animarles a construir una civilización encaminada hacia el “Amor”. Mediante la conexión vía satélite participaron en el encuentro muchos jóvenes de varios países: España, con unos 2.000 estudiantes, sólo de Toledo, Washington, Méjico, La Habana (Cuba), La Aparecida (Brasil), Bucarest, Avignon, Nápoles, Minsk (Bielorrusia) y Loja (Ecuador).
En su intervención Benedicto XVI, indicó que el cristianismo constituye un “lazo fuerte y profundo” entre lo que se llama viejo continente y el nuevo mundo y manifestó que “lamentablemente la llamada civilización occidental tan bien, en parte, ha traicionado su inspiración evangélica, ya que se opone a una honesta y sincera reflexión y a un examen de conciencia”.
Resaltó que los jóvenes siempre han sido en la historia de Europa y América los portadores de “impulsos evangélicos”, poniendo como ejemplo a San Francisco de Asís o la beata Caterina en América.
Benedicto XVI entregó a todos los universitarios romanos un regalo: la encíclica “Spe Salvi”, regalo que en todas las demás ciudades entregaba el Obispo de cada diócesis.

