JUAN CARLOS CASTÉ EP
Un mundo de gente colma la Basílica de San Pedro el pasado 2 de febrero. No son turistas, ni tampoco peregrinos. Es un público diferente. Son religiosos, religiosas, y sacerdotes de todos los institutos de vida religiosa representados y actuantes en Roma. Se celebra el día de la Vida Consagrada, instituido por Juan Pablo II en 1997, con la finalidad de agradecer este don para la Iglesia y al mismo tiempo revitalizar la vida religiosa.
La celebración de la Santa Misa, celebrada en el Altar de la Confesión, estuvo a cargo del Cardenal Franc Rodé, Prefecto de la Congregación de los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Estuvo presente el nuevo general de la Compañía de Jesús, Padre Adolfo Nicolás, bien como los superiores y superioras de una gran cantidad de institutos religiosos, así como muchos novicios y novicias.
Al término de la Eucaristía, el Santo Padre, Benedicto XVI descendió a la Basílica para dirigir la palabra a los asistentes, alegrándose con su presencia, tan numerosa.
“La Vida Consagrada hunde sus raíces en el Evangelio; en él, como en su regla suprema, se ha inspirado a lo largo de los siglos; y a él está llamada a volver constantemente para mantenerse viva y fecunda, dando fruto para la salvación de las almas.”
Inspiración evangélica
Benedicto XVI continuó: “En los inicios de las diversas expresiones de la Vida Consagrada hay siempre una fuerte inspiración evangélica. Pienso en San Antonio Abad, que movido al escuchar la palabra de Cristo abandonó todos sus bienes.” “San Francisco de Asís, a su vez, afirma que fue Dios quien le reveló que debía vivir según la forma del Santo Evangelio…” “Ha sido el Espíritu Santo quien ha iluminado con luz nueva la Palabra de Dios a los fundadores. De ella han brotado todos los carismas y de ella todas las Reglas quieren ser expresión… En las obras de los Fundadores y Fundadoras se refleja un misterio de Cristo… San Benito, en su Regla, se refiere a la Escritura “cual norma rectísima para la vida del hombre”... Santo Domingo “se manifestaba como un hombre evangélico, en la palabras y en las obras”….y como tales quería que fuesen sus frailes predicadores. “uomini evangelici”. Santa Clara de Asís, recalca la experiencia de Francisco: “la forma de vida de las hermanas pobres – escribe – es esto: observar el santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo”…San Vicente Pallotti afirma: “la regla fundamental de nuestra mínima Congregación es la vida de Nuestro Señor Jesucristo para imitarla con toda la perfección posible”… Y San Luís Orione escribe: “Nuestra primera Regla y vida sea observar, en gran humildad y amor dulcísimo de Dios, el Santo Evangelio”…”
Un precioso impulso
“Esta riquísima tradición atestigua que la Vida Consagrada está “profundamente enraizada en los ejemplos y enseñanzas de Cristo el Señor y se presenta como un árbol lleno de ramas, que hunde sus raíces en el Evangelio y da frutos copiosos en cada época de la Iglesia” Su misión es recordar que todos los cristianos están convocados por la Palabra para vivir de la Palabra y permanecer bajo su Señorío… Al hacerlo así, su testimonio (de los religiosos) da a la Iglesia “un precioso impulso hacia una siempre mayor coherencia evangélica.”
“Queridos hermanos y hermanas – termina el Papa – nutrid vuestra jornada con la oración, la meditación y la escucha de la Palabra de Dios. Vosotros, que tenéis familiaridad con la antigua práctica de la Lectio Divina, ayudad también a los fieles a valorarla en su existencia cotidiana.”
El Santo Padre terminó sus palabras invocando la protección de María Santísima y de los santos y beatos fundadores de los institutos de Vida Consagrada.

