Desde su fundación, en 1896, el fin principal de la Revista religiosa EL PAN DE LOS POBRES fue fomentar la devoción a San Antonio de Padua, que a lo largo de los siglos ha sido y es, para todos nosotros, un modelo de vida y de entrega a Dios, cualquiera que sea nuestra situación personal.
San Antonio de Padua, desde que tuvo uso de razón, tuvo clara la idea de servicio a Dios y a la Iglesia.
En sus primeros años de religioso dedicó su esfuerzo al estudio en las comunidades de San Vicente de Fora y Coimbra de los Canónigos regulares de San Agustín.
El ejemplo de los Frailes menores portugueses, que sufrieron el martirio en Marruecos, encendió en su corazón el deseo de sufrir el martirio por causa de la predicación del evangelio a los infieles.
Ingresó en los Frailes menores, con la “condición” e idea fija de ir a Marruecos; los planes de Dios eran otros y nuestro santo así los aceptó; enfermó en Marruecos, decidió regresar a Portugal y una tempestad le llevó a Italia, donde al principio llevó una vida discreta, hasta que sus superiores y San Francisco, por la gracia de Dios, descubrieron su extraordinaria preparación y elocuencia y decidieron que debía dedicarse a predicación y a la formación de sus hermanos frailes.
Su predicación estuvo acompañada siempre de hechos prodigios, con los que Dios mostraba a los hombres, su deseo de destacar la obra de San Antonio.
A lo largo de los siglos, desde su muerte en el siglo XIII, la devoción a San Antonio no ha hecho sino crecer, por su fama de ayudarnos a todos a localizar cosas perdidas, curar enfermedades, solucionar problemas y encaminar las personas al matrimonio. Todo esta es importante ya que demuestra en las personas una fe clara en las posibilidades de conseguir cosas de Dios a través de la intercesión de los santos y en este caso de San Antonio, así que no abandonemos el buscar su ayuda en estos casos, unas veces de difícil solución y en otros algo más complicada, pero se resuelvan o no, sin duda que Dios, la Virgen y San Antonio nos seguirán amparando.
En nuestra devoción a San Antonio no perdamos de vista el conocer cada vez un poco mejor su vida y sus obras, ya que son un ejemplo a imitar, sobre todo por su celo apostólico y su gran caridad, buscando siempre solucionar los problemas de los demás.

